sábado, 18 de octubre de 2014

RELATOS SALVAJES.Cerca de un modelo narrativo.




Por Jorge Jofre.

Relatos Salvajes, filme estrenado en el 2014, es más que “una colección de historias, deliciosas, horribles, espeluznantes y escabrosas...”  como dijo un crítico de The Guardian. (1) En este nuevo filme Damián Szifron, al ahondar en los sucesos del mismo, nos revela: ciertas particularidades en la estructura de su relato y algunas relaciones con el relato aristotélico; la presencia de humor  y  de una subordinación de los actores al personaje. Características  que tal vez tuvieron su génesis hace poco más de una década atrás cuando escribiera y dirigiera la serie televisiva Los simuladores. Szifron consolida así en Relatos Salvajes, un modelo narrativo, poco usual en el cine argentino actual, con muy buenos resultados.
 

La formula narrativa de Szifron.

En pocas palabras, Relatos Salvajes, es una  “antología de seis cortos de comedia negra escrita y dirigida por Damián Szifron” (2). Los términos son abarcativos, pero no obstante no alcanzan a explicar ciertas circunstancias que rodean al filme, ni la manera en que fue construido el mismo. Si nos remitimos al campo de la narrativa, debemos recordar que todo relato tiene una estructura que se despliega en un tiempo y establece un recorrido con el correr de las acciones.
Aristóteles planteó ese recorrido como una linealidad perfecta; al analizar; en su Poética, el desarrollo de las acciones de la tragedia Atica. Los seis relatos de Szifron, parecen en sí mismos cumplir con tal propuesta aristotélica. Pasternak; Las ratas; El más fuerte; Bombita; La propuesta y Hasta que la muerte nos separe,  todas las historias respetan la linealidad de un relato.
A modo de ejemplo de esa linealidad sirve Las ratas. Una camioneta arriba en el medio de una fuerte tormenta a un parador en una ruta. Su conductor desciende del vehículo pretendiendo comer algo. La camarera que lo atiende lo reconoce inmediatamente como Cuenca, un empresario y pretendido político que arruinó económicamente a su padre y lo condujo a la muerte. Lo reconoce mientras él con ciertos malos modales pide un menú. La escena se traslada ahora, a la cocina del parador, repleta de mugre y destartalados utensilios de cocina: la chica informa a la cocinera de la llegada de Cuenca. Entre el ánimo y las palabras de ambas mujeres se comienza a tejer la idea de una venganza. La cocinera insiste al respecto y toma la determinación de envenenar la comida que le servirán a Cuenca con veneno de ratas. Este parece no actuar sobre Cuenca, pero sí en el cuerpo de su hijo, que ha llegado un rato después, y comparte el plato de comida envenenado. La camarera desespera ante la situación…la cocinera se abalanza sobre el hombre y lo acuchilla, hiriéndolo mortalmente. En la escena final, el hijo de Cuenca se ha salvado y la cocinera va presa.
Los cambios de escenario, donde se alternan, el salón comedor con la cocina, no afectan al relato sintético que Szifron establece mediante los tres personajes protagonistas: Cuenca; la camarera y la cocinera. Son breves y precisas las acciones que determinan y cierran el relato (la fórmula se repite casi totalmente en el resto de las historias que componen el filme). Unas pocas palabras y algunos gestos plasmados por los protagonistas de la escena en que Cuenca pide el menú sirven para saber que va a ocurrir algo mas allá de la comida solicitada; sirven para  presentar a dos de los personajes principales. La primera escena en que aparece la cocina, pone en acción al tercer protagonista: la cocinera. Así es como unos pocos planos y algunas palabras alcanzan para caracterizar a una tríada de personajes y meterlos en una acción que; el director; parece sentir como que debe terminar rápidamente…hasta la muerte debe ser súbita y sin agonía. Cuando se filma el tiempo corre, y Szifron parece no querer extender demasiado ese tiempo en sus relatos. No hay flashback, ni situaciones paralelas, todo es directo y manifiesta una prolija linealidad aristotélica. La fórmula de Szifron queda claramente evidenciada.


Un relato sencillo.

 Fuera de la linealidad del relato, la cuestión  de la simplicidad de algunos de ellos ha sido motivo de análisis de Aristóteles en la Poética. El filósofo habla de “acciones sencillas”, de un tipo de acción donde el relato fluya casi naturalmente sin complicación alguna: “que por las cosas pasadas avengan naturalmente o verosímilmente los tales sucesos...” (3). Es un relato sin complicaciones que claramente aborda en un desenlace.
Profundizar en estos relatos de Szifron es ahondar en ciertas semejanzas con ese “relato sencillo”, pero por ello no poco efectivo, dada la fuerza  e inesperabilidad de algunos de los finales. Pasternak modeliza tal estructura narrativa. Es el primero y mas breve de todos los relatos. Los pasajeros de un avión descubren que tienen algo en común,  todos tuvieron algo que ver con el piloto Pasternak. En unas pocas secuencias descubren que los reunió en ese vuelo para vengarse de todos ellos estrellando la nave. En el cortísimo tramo final el relato abandona el avión, para pasar a una escena donde un matrimonio disfruta del jardín de su residencia…de repente aparece en el cielo el avión y se lanza sobre ellos.
 El giro final sorpresivo en Pasternak , es sin duda un claro remate de un “relato sencillo” que genera una gran tensión en el espectador. Cuando no se sabe de antemano lo que va a ocurrir, nace el suspenso, y este es un fuerte soporte de toda narración. Ese giro repentino y sorpresivo ya fue descubierto por Aristóteles cuando aludía a la “mudanza de fortuna”. Y hay sin duda una cierta “mudanza de fortuna” en este breve Pasternak. Notablemente el piloto-vengador no es tomado por la cámara, pero si el resultado final de su accionar.
Llamativamente esos relatos de Szifron, pese a su brevedad o los giros repentinos son creíbles, porque, el director argentino, mantiene también cierta premisa aristotélica de que los hechos tengan “siempre presente o lo natural o lo verosímil...” (4)-  El director argentino a expresado: “...decenas de veces pasamos por situaciones extremas y en la mayoría el “deber ser” se impone afortunadamente. ¿Que ocurriría si “lo correcto” se desvanece? …” (5)
La posible desmesura de los seis relatos debe ser tomada como una respuesta posible ante fuertes presiones emocionales. Respuestas reales y concretas más allá de todo posible juicio de valor, porque en definitiva lo que el director hace no es moralizar sino mostrar ciertos sucesos en su cruda realidad. Una idea nítida y sencilla, tan nítida y sencilla como la normativa que rige sus relatos.


Con cierto humor.

 Aristóteles se preocupaba poco por el humor; es decir en la Poética lo ubica en un plano secundario con respecto a la tragedia y a la epopeya. Umberto Eco en El nombre de la rosa (6); rescata tal concepto; lo utiliza como elemento clave de su relato. En el monasterio donde se suceden una serie de extraños crímenes. Solo al final nos enteramos que tales crímenes se deben al intento de evitar que se conozca un capítulo inédito de la Poética que refiere a la risa.
Eco nos brinda la posibilidad, leyendo entre líneas, del poder de la risa, del poder de un humor que para Aristóteles careció de relevancia.
A la hora de hablar del relato de  Daniel Szifron debemos tener en cuenta que los  aspectos analizados en primer término: la linealidad; la extensión temporal y la simplicidad son solo algunos de los recursos que lo fundan y lo sostienen a lo largo de Relatos Salvajes. El director tiene un sello distintivo en el carácter que  le otorga a cada una de las historias: y ese sello es el humor sin duda alguna. Aquel recurso que Aristóteles le restó presencia a la hora de generar una normativa teatral.
Si nos preguntamos cual es el motivo por el cual el humor aparece en Relatos Salvajes, la respuesta puede surgir claramente de una frase del director Tarantino con relación a uno de sus filmes (Django sin cadenas): “…debía aligerar el discurso racista con un guión impregnado de humor…” (7).
El festejo del cumpleaños de Simón Fisher – ahora ya bombita- en prisión contribuye a aligerar la posible carga dramática que conllevan las acciones anteriores del ingeniero. El hecho de haber fabricado un coche bomba a modo de venganza remite sin duda a muchas situaciones reales cargadas de notable dramatismo, Szifron, encuentra en el humor de las últimas secuencias, la risa del espectador y un canal de alivio.
Pero es  en Los simuladores  donde arranca entonces ese ingrediente – el humor- que ya ahora reconocemos como tan propio del director luego de ver Relatos Salvajes. En los distintos capítulos que componen la serie  televisiva guionada y dirigida por Szifron, el humor, tiene su lugar. En su esencia, el argumento de Los simuladores, mostraba a cuatro socios que mediante simulaciones (“operativos de simulacro”) resolvían los problemas de la gente común. Szifron presentaba en cada capítulo historias con: explicaciones cuasi científicas; toques sentimentales; muestras de ternura y por supuesto el sello distintivo del humor.
Con solo ver algunas de las escenas recopiladas en You Tube vinculadas al humor de la serie deberíamos tener en claro un aspecto no menor de la caracterización de los relatos de Szifron. Una pequeña escena en un bar  sirve para que mediante un guión afinado Szifron cree una situación de risa.  Tras el clásico “El señor  se va a servir algo”, Mario Santos (uno de los simuladores) le pide primero un té a la mesera. Esta le comunica que no tiene el tipo de infusión que el quiere.  Santos arranca  con la idea de un café que tampoco existe en ese bar. Termina pidiendo un agua mineral sin gas: “...Sin sodio puede ser...” agrega finalmente. La situación es claro ejemplo de un humor que recurre fundamentalmente al soporte del diálogo y descarta una antigua tradición cinematográfica de un humor visual muy afín al cine mudo.
Si Szifron ha buscado darle un carácter a  todas las historias de Relatos salvajes  mediante el recurso del humor para darle un respiro al dramatismo del relato es porque de ese modo, fuera de la violencia final desatada en cada una de las seis piezas, dicho recurso le permite otorgar una unidad total a las mismas. Tal como indicara Aristóteles al referirse a la tragedia ática: “remedo de una acción completa y total” (8)…con cierto humor al modo de Szifron.


Personajes de un relato.

En “La misión del bibliotecario” , Ortega y Gasset, alude a la cuestión del “decir escrito” planteada en el  diálogo platónico Fedro  .  Platón establece en este escrito su teoría de la preponderancia del decir hablado sobre el escrito. Le otorga un sentido de rememoración; de decir muerto o petrificado a la palabra escrita. El filósofo español, en otros párrafos del libro, profundiza aún mas en  la idea, marca la necesidad imperiosa gestada en Platón de que”… otro hombre reproduzca en su persona la situación vital a que aquel pensamiento respondía…” (9)…señalando indiscutiblemente el traspaso del pensamiento escrito a una forma oral superadora del mero hecho de rememorar.  Desde nuestra mirada contemporánea, Platón, esta a metros de situarse cerca de la idea de un interprete físico (llámese actor u orador) que da vida a lo expresado en el papel.
En Relatos salvajes, se plantea una cuestión semejante en lo que respecta al “Decir escrito”. Para Szifron el guion que determina la palabra de los actores es sumamente importante. Es el elemento que fundamentalmente construye los personajes de un relato y plasma su pensamiento expresado  en el papel. Es un cine que al igual que el  de Tarantino o  los hermanos Cohen se sostiene y estructura con la palabra que emiten los actores.
En el teatro de William Shakespeare,  era la palabra escrita la que cobraba vida en la voz de los actores. (10) trasvasando el pensamiento escrito a una forma lingüística sonora; un proceso de tiempos isabelinos que se podría asimilar “la tecnologización de la palabra” enunciada por Walter Ong (11) en el siglo XX.  Shakespeare escribía sus piezas teatrales para ser representadas por actores fundamentalmente mediante el recurso de la palabra. No hay en sus tragedias indicaciones de puesta en escena o decorados. Lo fundamental en su teatro es la palabra; construye los personajes y los torna al decir de  Jerzy Grotowski“en cortesanos” de una obra; en herramientas de un relato donde se diluye la idea del actor-divo. (12)
En los personajes de Relatos Salvajes veremos claramente como la palabra  estructura en gran medida el relato y le da consistencia. Ya se trate de un monosílabo, una frase corta o un parlamento extenso, la palabra es protagonista del filme. Un breve insulto en El más fuerte basta para desatar una lucha encarnizada en la soledad de una ruta que declara casi ausente el decorado. Pese a la contundente violencia que muestra la cámara, los sucesos se sostienen en gran medida con   la presencia de breves frases, que emiten los actores y guían el relato hacia un final que también se cierra con palabras tras la muerte de los dos protagonistas.
Retrotrayéndonos a los capítulos de  Los simuladores, también el discurso de los actores  era sumamente importante y ninguno de ellos se erigía por sobre él en su actuación. Sus voces describían una circunstancia; argumentaban, narraban; exponían; o dialogaban evitando toda posibilidad expresiva que pusiera la actuación por encima del relato. En las dos temporadas Szifron supo mantener tal tesitura aún pese a la variedad de situaciones que debían llevar a buen término los cuatro” simuladores “para ayudar a alguien.
Como en el teatro de Shakespeare, los actores de Relatos Salvajes, son “cortesanos” de la historia. Ya se trate de actores consagrados como Sbaraglia; Darín o Cortese o de  actores de mediana trayectoria , Szifron, los utiliza como piezas o herramientas de un relato, evitando dentro de lo posible toda forma de protagonismo que pueda distraer al público y debilitar la linealidad aristotélica de lo narrado en forma simple.
 Así es como, la estructura narrativa de Szifron establece: vínculos con el relato aristotélico; presencia de humor  y   actores subordinados al personaje. Pone a Relatos Salvajes, muy cerca de un modelo narrativo que le ha dado buenos resultados.


   Citas bibliográficas. 
1)       Periódico The Guardian; Londres; 2014.
2)       De una promoción de Relatos Salvajes.
3)      Aristóteles. Poética.
4)      Aristóteles. Obra citada.
5)      Daniel Szifron. Extraído de una entrevista.
6)      Umberto Eco. El nombre de la rosa.
7)      Juan Carlos Villanueva. Tarantino y el arte de provocar.
8)      Aristóteles. Obra citada.
9)      Ortega y Gasset. Libro de las misiones.
10)  Tomás Abraham. Shakespeare, el antifilósofo
11)  Walter Ong. Oralidad y escritura.
12)  Tomás Abraham. Obra citada.

sábado, 27 de agosto de 2011

ENTER THE DRAGON: EL ESPEJO DE LA VENGANZA


Por Jorge Jofre.

“Hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela que lo emite o el espejo que lo refleja”
Ling Yu Tang

Recuerdo que Enter the Dragon ( Robert Clouse; 1973) , es el tercero y el ùltimo de los filmes que Bruce Lee protagoniza en Hong Kong a pocos meses de su muerte. Un filme que contiene una de las escenas más notables que haya dado lo que se podría denominar como un cine de acción; donde Clouse hace dialogar la cámara con el cuerpo del luchador y los espejos que lo circundan.
Leo un diccionario : Especulum , especchio, mirror, espejo: tabla de cristal azogado por la parte posterior para que se reflejen en él objetos puestos por delante ….busco una definición de espejo, pero eso no me alcanza para explicar la recordada escena donde Lee ( Bruce Lee) lucha solo por el honor; solo por la venganza…solo por matar al villano Han.
Creo que la secuencia final filmada por Robert Clouse no cumple exclusivamente con el rol de homenaje a la no menos memorable escena de los espejos de La dama de Shangai de Wells sino que es el recurso para enmarcar la venganza de Lee. A Wells la escena le había permitido crear un estado de desequilibrio en el final del filme; a Clouse la confusión generada por los espejos le sirve, entre otras cosas, para otorgar mayor suspenso y dramatismo a la lucha entre Lee y Han.
En el Wells de La dama de Shangai los espejos, en una de las secuencias finales, construyen un clima que teje más densa una trama cargada de engaño… Mike O ‘Hara, recién allí descubre que el sr. y la Sra. Bannister juegan con él comportándose como verdaderos villanos.
A diferencia de O ‘Hara, Lee, sabe de antemano, en el Enter the Dragon de Clouse, que Han es un villano. El director imagina entonces a los contendientes en un combate final enmarcado por espejos que reflejan los cuerpos y confunden hasta a los propios protagonistas.
Miro una y otra vez la secuencia de Clouse y entonces me pregunto: ¿Estoy viendo a los luchadores o solo un reflejo de los mismos? …no se en que momento los veo a ellos o veo su reflejo en el cristal azogado; verdadera paradoja de una realidad. Recuerdo el mito platónico de la caverna, acaso solo estamos viendo las siluetas sombrías de los contendientes; los espejos nos engañan y solo vemos lo que ellos nos permiten ver.
Lee esta visible ante la cámara, o solo vemos su figura deslizarse por sobre los innumerables cristales que recubren las paredes del recinto : es nuestra gran incógnita…entonces es que hasta podemos llegar a suponer que Lee no camina; que es solo un reflejo sobre el azogue; casi una especie de espectro vengador.
Traigo a la escena de la reflexión aquel escrito de Brea sobre el tema de la fragmentación, leo en una parte del párrafo inicial: “Para Benjamín, la constelación de la obra y la de su reproducción técnica viven a distancia, no cabe la posibilidad de confundirlas…” Para Walter Benjamín, una cosa es la obra de arte y otra toda posible forma de reproducción técnica de la misma. Si transcribo estos conceptos a la secuencia fílmica reemplazando la relación obra de arte/reproducción técnica por cuerpo de Lee/espejos, acaso la cámara de Clouse no es el ojo que captura ambas cosas simultáneamente: el cuerpo del luchador y el cristal azogado que devuelve la imagen del mismo…no hay distancia entre una y otra cosa, la misma se desvanece.
Confundir para ganar. De ello saca partido Lee con ese desvanecimiento del límite entre su cuerpo y el cristal que refleja. Recuerdo que Perseo debió utilizar un espejo para cortar la cabeza de la monstruosa Medusa, cuya sola mirada era mortal. Ahora tengo en claro que el espejo no solo provoca confusión; es uno de los medios que viabiliza la victoria de Lee.
De todos modos Lee necesita de su cuerpo para matar…necesita cada fibra muscular; cada latido de su corazón; los económicos y precisos movimientos; sus pies deslizándose casi sin tocar el suelo…por eso en el final de la secuencia es que se rompen los espejos y el aparece en la contundencia de su físico.
Ahora su cuerpo se expone ante la cámara del director, librado de los cristales que le viabilizaron la victoria. La fuerte juntura de los planos que determinan la secuencia del combate y desvanecen el límite entre cuerpo y espejo, me conduce a observar que esa presencia final del físico de Lee, emergiendo de entre los cristales rotos volatilizados es un exitoso intento de Clouse por mostrar como “enmarcado de lujo” el final del relato de una venganza.

Jorge Jofre. 2011.
Publicado en Archivos del Sur. 2011




domingo, 26 de septiembre de 2010

CUANDO LA TENTACION DESCENDIO LAS ESCALERAS

Por Jorge Jofre.


New York…verano caluroso…Richard Sherman, no se puede ir con su esposa y pequeño hijo al campo de vacaciones porque debe leer un libro para el editor con que trabaja. Así comienza “The Seven Year Itch” (Billy Wilder; 1955). En el piso superior del departamento de Richard ha venido a pasar el verano una blonda modelo de inocentes y casi aniñados modales que tentará al hombre y lo pondrá en el camino de una infidelidad veraniega.

Me pregunto donde esta el encanto de la versión cinematográfica de Wilder. Tal vez la respuesta más directa podría estar generada en otra pregunta: ¿Esta ese encanto en Marilyn?. De todos modos evitaría contestar tan abruptamente. Creo que hay dos grandes protagonistas que sostienen el carácter de la obra, ambos se entrecruzan; ambos ponen en escena una tentadora seducción que si tiene que ver y se plasma de hecho con el personaje compuesto por Marilyn Monroe: lleno de una supuesta inocencia; de mente ingenua y aniñada; un paradigma femenino del cine de esa época.
Sin duda uno de los protagonistas del filme es el clima veraniego neoyorquino. Es el que determina gran parte de la situación en que se verá envuelto Richard, cuando su blonda vecina del piso superior descubra que su departamento posee equipos de aire acondicionado. La vecina lo visitará y pretenderá quedarse en su departamento para dejar asì de sufrir el agobio de las temperaturas veraniegas. Para la chica los equipos refrigerantes de Richard son casi el paraíso terrenal. Al entrar al departamento del hombre exclamará en un momento ¡Es fantástico! ¡Un hombre casado, aire acondicionado, champagne y patatas fritas!..! Una fiesta maravillosa! …la idea de eliminar la cuestión del calor se ha tornado obsesiva en ella. La ha llevado a confesar que guarda su ropa interior en la nevera.
El otro gran protagonista, esta materializado en la propia Marilyn, y son sus piernas; las mismas que utiliza para bajar por la escalera desde su departamento al piso bajo de Richard e instaurar la tentación en este. Verdadero segmento de su cuerpo que Wilder deja en evidencia muy claramente en dos escenas: la que acontece sobre las rejillas de ventilación del subterráneo y la del departamento de Richard en la que la chica se sienta en un mullido sillón para disfrutar mejor del equipo de aire que se halla junto a él.
La escena de la ventilación del metro: Richard y la chica han salido a pasear por Manhattan, esta se pone sobre una de las rejillas de ventilación del subterráneo. Pasa por debajo una formación….la cámara de Wilder en toma baja, recorre en el sentido del desplazamiento del tren subterráneo varios respiraderos que arrojan en ese instante aire caliente hacia la calle. La cámara se detiene, dejando ver como el aire que proviene de abajo levanta la plisada pollera blanca de la joven dejando al descubierto parte de su intimidad…pone en evidencia las piernas y mas que nada las perfectas rodillas de la actriz que se constituyen en un poderoso centro de atracción de esa secuencia de fotogramas.
La escena del sofá: El encargado toca el timbre del departamento de Richard a fin de retirar las alfombras para limpiarlas. Este le dice que lo deje para otro momento a través de la puerta entreabierta, porque quiere evitar a toda costa que el encargado vea a la chica del piso de arriba. El hombre insiste en la cuestión de que las alfombras estando sucias se puedan apolillar y mientras dialoga puede ver por sobre el hombro de Richard las dos piernas de Marilyn que se asoman por el costado del mullido sillón…son por un instante solo dos piernas que se flexionan y se estiran como privilegiando la función articular de las rodillas; dándonos reveladores datos de un cuerpo que en ese momento no es observable en su totalidad debido a la barrera visual que conforma el sillón. De un cuerpo que de todos modos el espectador ya conoce y lo hace por ende cómplice de la situación.
Necesito en este punto precisar aún más el tema del protagonismo de las piernas. Tal vez no sean las piernas de Marilyn en su totalidad las protagonistas, sino mas específicamente sus rodillas, como en el cuadro de Rembrandt Betsabé al baño.
Simplemente con confrontar la más antigua versión del tema de Cornelius Van Haarlem con la de Rembrandt, vemos como en la de este último el cuerpo de Betsabè cobra mayor sensualidad con el entrecruzamiento de sus rodillas. Están son casi el verdadero nudo de la obra. La rodilla izquierda es ligeramente ocultada por la pierna derecha entrecruzada, cuya articulación si se hace claramente visible, pese que a centímetros de ella reposa la mano de Betsabè sosteniendo entre sus dedos la carta que convoca a la guerra a su esposo; la carta que nos deja entrever el sello rojo de David…la carta que habilitará a David a poder casarse luego con esa mujer que motivó su tentación al verla bañarse desnuda desde su palacio. La rodilla derecha es además el punto de partida de un poderoso vector que muere en el pubis de la mujer, solo ligeramente oculto por el extremo de un paño dorado.
Las piernas rectas o flexionadas de Marilyn sin duda dependen mucho en ambas escenas del protagonismo de un par de rodillas que tanto marcan el centro de atención de la cámara por un instante en la escena del subte; como llevan la mirada a pretender ver lo que oculta el sofá en la escena del departamento.
Flexionadas o rectas, las rodillas de la joven que personifica Marilyn o las de la Betsabé pintada por Rembrandt o las de alguna mujer de un relato oriental… Son similares a las que parecen dictar en momentos de placer el camino de la mano que acaricia a través de la cara interna del muslo. Son las que habilitan el camino de ese impulso irrefrenable que comúnmente denominamos como tentación.
Curiosamente “The Seven Year Itch” fue titulada en castellano como “La tentación vive arriba”. Para tentar a su vecino Marilyn o la joven modelo (para el caso es lo mismo) debe descender las escaleras; debe mover su cadera y el resto de su cuerpo según va flexionando unas rodillas insinuadas bajo la tela de un blanco vestido. Así es como Marilyn-tentación desciende y llena de deseo a un Richard al cual ya ni le preocupa el libro que tiene que leer para su editor. Solo le preocupa esa chica que ha posado desnuda para una revista que el atesora en su biblioteca; la que entre otros atributos tiene un par de sensuales rodillas.

Jorge Jofre- 2010-
Publicado en Archivos del sur. 13-9-2010
Publicado en Pàgina Digital. 15-9-2010



viernes, 6 de agosto de 2010

Cine romàntico: entre la palabra y el silencio.



Por Jorge Jofre.


La palabra.


Aunque mis ojos ya no puedan ver ese profundo destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolvernos las horas del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores no debemos afligirnos, pues siempre la belleza subsiste en el recuerdo”.
(1) William Wordsworth



Recuerdo haber visto por lo menos dos o tres veces esa secuencia de Esplendor en la hierba (2) donde Dennie repite las palabras del poeta romántico ingles. Es el momento cumbre del filme deElia Kazan •; es un momento cumbre de lo que se ha dado en denominar cine romántico. El verso poderoso de Wordsworth construye el magistral cierre de una historia de amores contrariados; de una Dennie que no puede casarse con su amado porque la familia de él no lo quiere así….el verso le permite evocar un amor esplendoroso que quedó atrapado en un pasado que no quiso ser presente.
Leo….SIGNO: “la articulación entre una imagen psíquica y un material sonoro o gràfico. El silencio desaparece como material sîgnico”… (3) traslado al cine la situación: Esplendor en la hierba es como la mayor parte del cine industrializado posterior a la aparición del recurso de lo sonoro, un cine de imagen y palabra. De un cine donde es la palabra la protagonista ante la presencia del dialogo. Algo así como en la antigua tragedia ática donde la puesta en escena se subordinaba a la fuerza del discurso de los personajes.
Virilio afirma que con la llegada del cine hablado, a fines de los 20, “se hizo completamente imposible aceptar la ausencia de palabras, de frases y de un dialogo”… (4)
Me sitúo ahora, reteniendo la frase de Virilio, dentro del cine romántico clásico… ¿Es la imagen de la pareja de enamorados la que trae a escena la idea del amor? …. ¿Es la palabra la que propicia tal idea? Sin duda que la palabra, en forma de dialogo, tiene mucho que ver al respecto. Muchas veces en esos filmes románticos son las palabras las que definen la situación aún antes del consabido beso.; o las que reafirman después de el.
Ya perdí la cuenta de las veces que he visto esos últimos minutos donde Rhett Butler le expresa a una Scarlett O ´ Hara, que no comprende muy bien porque su esposo decide partir y abandonarla…” Querida, eres tan inmadura. Crees que al decir lo siento todo el pasado puede corregirse...”. A lo que Scarlett le responde apesadumbrada: ¿Si tú te marchas que va a ser de
mi? Entonces de la boca de Rhett parte como un dardo de fuego un “francamente querida, me importa un bledo”. (5)
Repaso mentalmente la escena que sigue en la que Rhett se marcha y deja a Scarlett llorando sobre la larga escalinata que conduce al piso superior de la casa. Se escucha entonces la voz interior del personaje que parece dictarle un mensaje: solo le queda la esperanza de revivir las tierras en que transcurriera su juventud. En el fondo de su pensamiento, alberga la esperanza de que su esposo vuelva a ella algún día. La secuencia establece uno de los finales abiertos más relevantes de la historia del cine romántico. La secuencia es impensada sin el soporte del dialogo.
Retomo la cuestión de la palabra bajo otro ejemplo el de Los paraguas de Cherburgo(6) : una historia de amor cantada. Una historia de un amor que no fue entre la hija de una dueña de una tienda de paraguas (Genevieve) y un mecánico (Guy). La historia se desarrolla en varios momentos. Arranca en 1957 cuando Guy parte a la guerra de Argelia dejando embarazada a su amada. Se despiden en un bar, sentados a una mesa. Se abrazan y ella entona en el preciso
momento que arranca la orquesta: “Yo no podré vivir sin ti, si te vas me moriré…”.
Será la anteúltima vez que los enamorados se vean. Genevieve tendrá su hija y se casará con un hombre acaudalado. A su regreso Guy también se casará y logrará comprar con una herencia una estación de servicio en la ciudad. Los sucesos propician uno de los mejores finales del cine. Recuerdo las escenas como si las estuviera viendo…Guy esta con su esposa y su hijo en la gasolinera, es navidad y nieva en Cherburgo. En el momento que ambos se han ido, toca bocina el ocupante de un auto. Se acerca a atender al cliente...se produce en encuentro de él con Genevieve que conduce el auto y lleva de acompañante a su hija. Ella baja del auto y van a la oficina. Son breves las frases que entonan ambos Entra un ayudante a preguntar que combustible cargan…las frases se entrecortan. Guy le dice que no quiere acercarse al auto donde esta su hija. Genevieve se despide con “Te va todo bien” y el le contesta con una sonrisa forzada “Si muy bien”…Genevieve sube al auto y parte sabiendo que será para siempre. El final se cierra impecablemente; provocando un dolor en el que esta ante la pantalla…lo rescato como uno de los más perfectos de todo el cine romántico.
Tan perfecto como la frase que entona Genevieve casi al comienzo del filme: “desde unos días vivo dentro del silencio / de las cuatro paredes de mi amor”.
Mas allá del western “Johnny Guitar” (7) es ante todo una notable historia de amor, de las que saben tener un final feliz. Una historia de amor que ha llevado a grandes directores como Godard a homenajearla en sus filmes.
Johnny.- ¿A cuantos hombres has amado?
Vienna.- ¿A cuantas mujeres tú has olvidado?
Ambos están midiendo la dimensión del momento; están buscando ordenar las palabras con un fin común puesto en el interior de sus mentes: la reconciliación; el reencuentro.
Cerrando la secuencia Johnny expresa: “Dime que aun me quieres como yo te quiero” a lo que Vienna le contesta como espejando las palabras de su amado: “Aùn te quiero como tu me quieres”. Philip Kordan elabora para esta secuencia uno de los diálogos más poderosos del género romántico; casi sin silencios; casi sin espacios entre pregunta y respuesta. Las palabras parecen estrecharse unas a otras casi fundiéndose entre sí.
Cada frase de Johnny es como un dardo que genera en Vienna respuestas contundentes. Luego en el final habrá un reclamo por parte de ella, por todos los años que Johnny estuvo ausente; por todo lo que debió hacer ella para sobrevivir. La escena es casi un final anticipado….un paso previo a la felicidad de los protagonistas.


El silencio


“Toda conversación es un tejer de silencios y palabras, de pausa y habla que crea la respiración del intercambio”. (8)

David Le Breton.


La frase me subraya el valor del silencio y el paréntesis. ¿Es posible pensar desde esta posición un cine donde el amor este presente sin la presencia de palabras? No se si es posible en una totalidad, pero si que la pausa y el silencio también pueden generar grandes momentos dentro del drama romántico.
Veo en un blog las palabras finales de “ Hiroshima Mon Amour” (9): Ella le dice: Hi-ro-shi-ma es tu nombre. El le responde: Es mi nombre, si. Tu nombre es Nevers. Ne-vers en Fran- ci- a. Alain Resnais para su primer largometraje elige no solo un relato no dramático.
No hay en este filme de Resnais un orden cronológico solo lo que dictan los sucesivos recursos de las situaciones. Los recuerdos del hombre oriental y la mujer francesa marcan un pasado traumático y sus huellas estan presentes hasta ese ultimo breve dialogo. Los dos enamorados mediante esas breves palabras parecen como reconocerse en su integridad por primera vez.
Los paréntesis entre sìlabas…los minúsculos silencios entre sìlaba y sìlaba….Hi-ro-shi-ma. …parecen no solo establecer una caída del ritmo verbal sino también cierto distanciamiento entre ambos protagonistas. Las palabras se entrecortan: ¿Tambièn el amor entre ambos? Resnais nos deja el beneficio de la duda mediante ese juego de breves paréntesis.
Rememoro una frase de Francesca en Los puentes de Madison (10):” Y tu sigues entregándome la vida en cada suspiro, suspirando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos…porque son tuyos, porque yo ya no soy mía sino tuya...” . Larga frase de amor que tomada aisladamente nos llevaría a presuponer que estamos ante un filme cargado de palabras. Pero ello no es asì, Clint Eastwood, logra hacia el final una de las mas bellas escenas románticas de toda la historia del genero sin palabra alguna….la de la despedida de Francesca y Robert.
Primera despedida: han pasado cuatro dìas juntos, Robert intenta convencerla para que se vaya con èl: Ella duda pese a que està profundamente enamorada del fotógrafo. Este se retira de entre los brazos de Francesca y cuando esta por salir de la habitación se da vuelta y espeta: “ Solo te diré una vez. No lo había dicho nunca antes, pero esa clase de certeza solo se presenta una vez en la vida”….se da vuelta y se marcha con su camioneta. Francesca sale y lo mira irse con un gesto
desesperado y de dolor.
Segunda despedida: Francesca va al pueblo en la camioneta de su esposo a buscar provisiones, llueve intensamente. Retorna sola a la cabina y ve estacionada la camioneta del fotógrafo. Robertcruza la calle empapado hasta los huesos y mira intensamente a la mujer como esperando una respuesta y se sube a su vehículo en el preciso momento que el esposo de Francesca regresa.
Ambas camionetas avanzan y la de Robert se pone delante en el semáforo y se lo ve buscar algo en la guantera. Se escucha solo el ruido de la lluvia, los limpiaparabrisas y por unos instantes la voz interior de la mujer que reflexiona sobre lo que estará haciendo su amado….que entonces saca la medalla que ella le ha regalado y la cuelga del retrovisor.
Francesca se llena de indecisión en ese momento, sujeta fuertemente la manija de la puerta pero no llega a accionarla. Robert no arranca en el semáforo y eso molesta al esposo que toca bocina mientras profiere unas pocas palabras que culminan con un ¿Que está esperando? El fotógrafo pone giro a la izquierda y lentamente se aleja del camino y de la vida de la mujer.
Releo un fragmento de un célebre relato de Borges: “En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras “(11)…Eastwood muestra ante la duda de Francesca, a un Robert que toma conciencia de que la mujer no seguirá por lo menos físicamente el camino junto a él. La camioneta suya que se aleja de la otra lentamente por otro camino es la aceptación de la circunstancia, solo que antes le ha indicado con la medalla que siempre la tendrá presente hasta el fin de sus días. La elección es sin palabras, solo la precisa la marcha de ambos vehículos en distintas direcciones. Sus destinos parecen bifurcarse y solo se unirán tras la muerte de ambos; cuando los hijos de Francesca comprendan que significaron esos cuatro días para su madre y ese fotógrafo que aparentemente solo vino a
Madison a trabajar. “Alguna vez, los senderos de ese laberinto convergen…” expresará Borges en otra parte de su relato.


La palabra, el silencio y el contexto.


“No es la mirada la que capta las imàgenes, son ellas las que captan la mirada, sumergen la conciencia…”. (12)

Franz Kafka.


Si quisiera buscar un ejemplo de cómo las imágenes captan la mirada, creo que nada seria más perfecto que La mujer de la arena (13) de Hiroshi Teshigahara. Una especie de trhillerpsicológico que deja no obstante abierta la puerta para el tema del amor.
Casi todo sucede dentro de un mismo contexto: una pequeña choza dentro de un foso rodeado de dunas que obligan de noche a la ocupante del lugar a palear arena para evitar derrumbes sobre la vivienda. Engañado, los lugareños, lo llevan al entomólogo Niki Jumpei, a ese lugar para ayudar a la viuda en su tarea. La situación le permitirá disfrutar de los placeres carnales que la mujer le ofrecerá, tal ve a cambio de su compañía y lo pondrá en una dura encrucijada cargada de dudas y decisiones que deberá tomar.
Entiendo que son pocas las palabras. Las caricias y las manos que recorren en algunas escenas los cuerpos del hombre y la mujer hablan por sí mismas. Las escenas navegan entre el amor y el erotismo con notable elegancia estética.
Por momentos la cámara recorre los silencios de Jumpei. Silencios introspectivos que lo lleva a preguntarse si se queda allí o se vuelve a su mundo civilizado; a su mundo contaminado de desamor e incomunicación. Las imágenes capturan la mirada.
Fotograma a fotograma Teshigahara plasma una obra maestra del cine de todos los tiempos; una obra maestra en la que el amor también es un protagonista dentro del contexto de un mar de arena.
Si quisiera dejar en evidencia muy claramente el rol que ocupa un contexto dentro del cine romántico, uno de los primeros nombres que se me ocurre es Titanic (14). Junto a Jack y Rose siempre esta ese gran protagonista que es el océano, el gigantesco transatlántico solo es un soporte material sujeto a instancias y al poder de la naturaleza.No es casual que uno de los momentos cumbres del romance entre Jack y Rose…el del beso...sea justamente el mismo momento en que el barco colisiona contra el iceberg. La escena parece signar la tragedia que vendrá; que acompañará hasta el final a los ahora amantes.
Creo que el océano es el jugador que determina las jugadas; el que define quien muere y quien sobrevive. Los hombres pueden hacer poco o nada al respecto, solo mostrar sus pasiones buenas o malas. Pero en el medio de tanta agua, tanta inmensidad y tanto frío esta el amor de los dos jóvenes, hasta el ultimo instante; para siempre.
Creo que las imágenes del océano son las que dan al espectador el marco y la dimensión exacta al espectador de lo que implica ese amor que ha sido puesto al límite de las circunstancias. Cameron ha querido filmarlo pues exactamente en ese limite…” Soy el rey del mundo” grita Jack dirigiendo su voz al océano cuando el romance con Rose se ha iniciado. Es casi un desafío, no
obstante nada sabe él de la tragedia que se avecina.
En la inmensidad del océano, tras el naufragio, Jack, permanecerá tomado de la mano de Rose hasta su muerte. Rose lo nombra con desesperación en medio de la inmensidad y solo soltará su mano, cuando se convence de que ha muerto, para verlo hundirse en las profundidades del agua…llora desconsoladamente. Es casi el final, el gran protagonista se ha llevado consigo a Jack.
“Te quiero” expresa la joven unos minutos antes de que Jack muera; solo dos palabras que lo encierran todo. El le responde con una voz entrecortada por el frío del agua que ya inunda su cuerpo: “No te despidas aun de mí”.


Jorge Jofre. 2010.

Publicado en: Archivos del Sur. 30-7-2010

Publicado en pàgina Digital. 1-8-2010

Publicado en Con un ojo dorado; 4-8-2010.


Notas:
1) William Wordsworth : “ Ode n Intimations of Inmortality from Recollections of Early Childhood”.

2) Esplendor en la hierba. ( Elia Kazan; USA; 1961) Personajes: Bud Stamper (Warren Beatty); Dennie Loomis ( Natalie Wood).

3) Javier Callejo Madrid ; El silencio: Nùcleo ètico de la comunicación; Comunicar, 20, 2003; Revista Cientìfica de Comunicaciòn; p. 173-177.

4) Paul Virilio; El procedimiento silencio; Buenos Aires, Paidòs; 2005.

5) Lo que el viento se llevò; (Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood; USA; 1939). Personajes: Scarlett O ^Hara ( Vivien Leight) ; Rhett Butler ( Clark Gable).

6) Los paraguas de Cherburgo, (Jacques Demy; Francia; 1964); Personajes Genevieve Emery ( Catherine Deneuve); Guy ( Nino Castelnuovo).

7) Jhonny Guitar; (Nicholas Ray, USA; 1954) . Personajes: Vienna ( Joan Crawford) ; Johnny “ Guitar” Logan ( Sterlin Hayden).

8) Javier Callejo Madrid; Ibìdem9) Hiroshima Mon Amour; ( Alain Resnais; Francia; 1959). Personajes : Ella ( Emmanuelle Riva); el ( Eiji Okada).

10) Los puentes de Madison, (Clint Eastwood; USA; 1995), Personajes: Francesca (Meryl Streep); Robert Kincaid ( Clint Eastwood).

11) Jorge Luis Borges, El jardín de los senderos que se bifurcan, Ficciones, 1994.

12) Gustav Janouch, Conversaciones con Kafka, Barcelona, Destino, 1998.

13) La mujer de la arena, (Hiroshi Teshigahara; Japon; 1964), Personajes: Niki Jumpei (Eiki Ojada); la mujer ( Kyoko Kishida).

14) Titanic (James Cameron; USA; 1997). Personajes: Jack Dawson (Leonardo Di Caprio); Rose Dewitt Bukater.